Tu cuerpo, un todo.

Pedagogía Corporal


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¿Que es el dolor?

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Es interesante comprender ciertos aspectos sobre el dolor crónico y como desde hace algún tiempo existe una nueva forma de abordarlo.

 Empezamos: nuestro cuerpo esta diseñado para movernos.

Seguimos…hay que tener en cuenta que el dolor es una percepción más de nuestro cuerpo, como la vista, el oído, el gusto, olfato…. y es que el dolor nace directamente del cerebro.

Lo explico, aunque hay quien lo hace mucho mejor que yo…

Ocurre que cuando por algún motivo al producirse un cambio mecánico, como un mal gesto de forma busca por ejemplo, en nuestra organismo nuestra propiocepción y en concreto nuestros receptores nociceptivos, empiezan a  crean unos mensajes de peligro que van directos  a nuestro cerebro.

Y eso nos produce la sensación de dolor.

Cuando nos lesionamos el proceso fisiológico se inicia… ya sabemos cómo: inflación, rubor, calor, tumor, proliferación, regeneración, remodelación y por fin la recuperación.

Ese dolor, por llamarlo de alguna manera, es bueno. Nos permite recuperarnos.

Pero el problema se crea cuando ese dolor no para y continua.

Y eso?

Pues nuestro cerebro  engaña. De  forma errónea sigue enviando mensajes de dolor cuando en realidad  ya no es así porque estamos curados. Hay dolor pero no hay mal asociado. Lo llamamos  falso positivo.

El falso positivo nos crea una convicción de que todavía estamos lesionados. Es  ese dolor el que nos perjudica, nos encierra, nos destruye.

El dolor siempre sale del cerebro y tenemos una característica en él muy curiosa.

Se anticipa a lo que vamos a hacer cuando vamos a demandar un determinado movimiento. Esto sin duda alguna nos ayuda a sobrevivir.   El “te harás daño si haces eso” surge de una forma automática en señal de dolor y eso nos hace que nos quedemos quietos. Así que antes de hacer, el cerebro es el que nos da o no permiso…

Qué curioso no?

Este falso positivo nos abre la caja de Pandora…De donde sale la conciencia en todo este entramado de neuronas y sinapsis?

Entramos en territorio desconocido.  Pero hay que conocer.

Cuando el cerebro nos proyecta el dolor,  él ya espera la respuesta que tendremos. Es una especie de ritual particular de cada uno tiene consigo mismo. Hay  quien se toma  un antiinflamatorio,  quien necesita pararse si está caminando, quien se sienta cuando esta de pie, quien se levanta cuando está sentado, quien pone una mano en el dolor. A gusto hay colores, dicen.

Entonces, ahí va lo interesante: es necesario romper ese ritual, no prestar atención al dolor, proseguir nuestra actividad normal y con paciencia irá disminuyendo.  Es posible que el cerebro se enfade porque no habrá más espectáculo y probablemente aún estrechará más la percepción del dolor.  Hay que ser constantes y  firmes, sin rendirte y progresivamente  y para alivio nuestro iremos modulando ese dolor. Claro está que para ello se necesita un tiempo.

No hay posibilidad si no rompemos con esa actitud,  puede ser que la sensación del mismo  disminuya, pero no es así… ya que cada vez se necesitara de menos  estímulos para que el dolor actue de nuevo, incluso apareciendo cuando duermes.

Es en definitiva una sanción al movimiento.

Tener miedo al movimiento se le llama kinesifobia.

Es eso. Necesitamos de  movimiento con confianza.

Hay dolor pero no existe el daño.

Por eso es tan importante que te enseñemos a corregir esos motores afuncionales generados desde el dolor y a las restricciones musculares. Es importante que sepas ver, observar y sentir tu cuerpo con armonía, trabajando tu postura de una forma coherente, sin rigideces: No hay que tener miedo a experimentar.

El trabajo es  en ese sentido.

Una actividad física progresiva es recomendable. El deporte es necesario entre otros aspectos porque  hay una liberación de oxitócica ( endorfinas que nos interesan)… vaya, la morfina natural del cuerpo y además desconecta la amígdala que es la parte del cerebro que controla el miedo.

En fin, suma  y sigue.

Así que:

Desacondicionémonos del dolor, tanto  en  las creencias, en hábitos y en pensamientos tóxicos.

Saludos 😉

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Con octubre empezamos los grupos…

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Se me ocurre para empezar, proponer un sencillo ejercicio a ver como andamos de  ese sexto sentido corporal al que llamamos propiocepción o conciencia corporal.

Solo necesitamos un papel y un lápiz. Cerramos los ojos y nos dibujamos. Si¡  a nosotros, nuestra forma, nuestro cuerpo.

Siempre hay protestas porque el sentido de la vista nos orienta, pero también nos engaña. No tenemos que juzgar ni ser críticos con el resultado.

Venga, abrimos los ojos y … a todos nos sorprende lo que vemos. Solo es información. Información de como percibimos nuestro cuerpo, de  que partes están mas conscientes y de cuales no. La observación es un punto clave en este trabajo. Porque eso nos ayuda a reflexionar sobre  nosotros mismos.

Es importante tenerlo en cuenta a la hora de los ejercicios, ya que  cada sensación nueva que tengamos  creará una nueva conexión entre nuestras neuronas y  nuestros músculos. Si conseguimos mejorar la información sensorial que llega al cerebro, mejorará nuestra postura y nuestros movimientos cotidianos obtendrán mas fluidez y armonía.

Bueno,  acabamos de comentar lo que hemos dibujado y empezamos con el trabajo corporal.

“¡¡Oído-Cocina¡¡”  ya sabemos algo mas de nosotros, tememos unos datos que antes no conocíamos.  Mas tarde,  al final de la clase volvemos a comparar…

Otro día repetimos  a ver que pasa,  a ver que nos muestra el papel.

🙂 🙂