Tu cuerpo, un todo.

Pedagogía Corporal


2 comentarios

Una buena postura empieza por los pies.

Photo

Con la llegada del otoño empezamos el ritual de buscar  zapatos  para la temporada. Nuestros pies que han estado libres, sueltos y  aireados se ven sometidos a las rigideces de cualquier estuche concebido para ello y al cual llamamos zapatos.

A veces buscar el calzado adecuado es una tarea realmente difícil.

Los pies en un zapato incorrecto nos restan libertad de movimiento.

Con los pies bloqueados, los movimientos de las extremidades resultan torpes, afectando a toda la movilidad  del cuerpo.

… y eso también  perturba a nuestros órganos internos.

No debemos de creer que las vísceras y  los músculos  se encuentran separados. En el interior  no se olvidan de los suplicios del exterior. Los órganos profundos sobrellevan el sufrimiento de los músculos y de las articulaciones.

Una  buena postura empieza por los pies.

Si recuperamos la libertad de los dedos y equilibramos los arcos plantares, devolveremos a nuestros pies sensaciones de amplitud y estabilidad, por lo que nuestra espalda trabajará con menos esfuerzo.

Obligamos a nuestros pies  a llevar un calzado perjudicial donde el contorno del pie y los dedos están aprisionados, en donde no pueden estirarse ni moverse.  Creamos un caminar limitado, sin armonía ni naturalidad.

Observo esos zapatos de punta, con tacones de vértigo….esos zapatos que producen contorneos donde el cuerpo vacila, donde cada paso es una proeza, un desafío.

Y si nos fijamos un poco más en la zona superior, el rostro permanece indiferente a la lucha que se desarrolla abajo, ajeno a los desesperados esfuerzos de las piernas, de la espalda y del sistema nervioso. Obligando a reconstruir a cada paso lo que sería la apariencia de la marcha humana.

Ese es el problema, al querer introducir tu pie en algo puntiagudo, estrecho, rígido….

Se producen extrañas mutaciones que no están previstas por la naturaleza. Las articulaciones se bloquean, se superponen los dedos, soldándose en un bloque compacto.

Y ya no pueden estirarse, apoyarse y presionar al suelo durante la marcha.

Los músculos del pie  y sus prolongaciones en la pierna, contraídos no hacen más que tirar de las articulaciones.  Si  se contraen, los huesos no tienen otra que desviarse. En los extremos de los huesos que se juntan con gran precisión, acaban siendo desplazados uno respecto del otro. ¿Te suena el Hallus valgus? ¿El juanete del dedo gordo?.

Sin embargo, aun llegando a esas deformaciones, podemos liberar las articulaciones y  estirar los músculos que  están hechos de una materia flexible.

La naturaleza nos brinda el poder de rehacernos. Volver a estar de pie, y encontrar los apoyos naturales sobre la tierra.

Todos los zapatos tendrían que respetar el contorno del pie y ser creados para poder caminar con armonía, dando la libertad que el cuerpo necesita.

Te propongo lo siguiente:

Ponte de pie y experimenta esto:

Los pies desnudos en el suelo. Intenta  separar el  dedo pequeño, luego el gordo. Abre los dedos en abanico, cuidando de  no levantar ninguno. Solo intenta de dejarlos descansados en el suelo. Para conseguir esto, es posible que se necesiten algunas semanas  y quizás sudes más que levantando pesas. Pero se consigue.

Toma un lápiz, una hoja grande de papel y dibuja el contorno de tu pie con su nueva  y autentica forma. A partir de ahora ya sabrás que zapato se te acomoda más y cuya forma tendrá que ser la del contorno de tu pie.

🙂 😉

 Imagen

Anuncios


Deja un comentario

Con octubre empezamos los grupos…

Imagen

Se me ocurre para empezar, proponer un sencillo ejercicio a ver como andamos de  ese sexto sentido corporal al que llamamos propiocepción o conciencia corporal.

Solo necesitamos un papel y un lápiz. Cerramos los ojos y nos dibujamos. Si¡  a nosotros, nuestra forma, nuestro cuerpo.

Siempre hay protestas porque el sentido de la vista nos orienta, pero también nos engaña. No tenemos que juzgar ni ser críticos con el resultado.

Venga, abrimos los ojos y … a todos nos sorprende lo que vemos. Solo es información. Información de como percibimos nuestro cuerpo, de  que partes están mas conscientes y de cuales no. La observación es un punto clave en este trabajo. Porque eso nos ayuda a reflexionar sobre  nosotros mismos.

Es importante tenerlo en cuenta a la hora de los ejercicios, ya que  cada sensación nueva que tengamos  creará una nueva conexión entre nuestras neuronas y  nuestros músculos. Si conseguimos mejorar la información sensorial que llega al cerebro, mejorará nuestra postura y nuestros movimientos cotidianos obtendrán mas fluidez y armonía.

Bueno,  acabamos de comentar lo que hemos dibujado y empezamos con el trabajo corporal.

“¡¡Oído-Cocina¡¡”  ya sabemos algo mas de nosotros, tememos unos datos que antes no conocíamos.  Mas tarde,  al final de la clase volvemos a comparar…

Otro día repetimos  a ver que pasa,  a ver que nos muestra el papel.

🙂 🙂

Trabajo corporal, el primer paso para reencontrarte…

3 comentarios

¿Que puedes contar sobre tus grupos de gimnasia propioceptiva?

Hace unos días, leí el artículo que puso para AMIF en Facebook, nuestra compañera Cristina Hume sobre este tema. Su titulo era ” los sentidos  propioceptivos: el papel en la señalización  de la forma del cuerpo, la posición del cuerpo y el movimiento, y la fuerza muscular.” La verdad es que me animó bastante a seguir en esta dirección de trabajo ya que cada vez hay más estudios que nos ayudan a  comprender  como funcionan estos mecanismos, y así tener una nueva visión en ciertas clínicas.

Desde siempre he tenido una inclinación hacia este tipo de trabajos corporales. Antigimnasia de Thérèse de Bertherat, Diafreo con Malen Cicerol, Feldenkrais, Técnica de Alexander, Bionergetica de Lowen, y últimamente la gimnasia propioceptiva de Guilhaine Bessou y Anatomía para el movimiento de Blandine Calais-German, son las referencias que tengo para los grupos. Toda esta amalgama de técnicas y métodos me han ayudado  para dar más variedad a los tratamientos individuales que realizo, porque creo que es interesante dar movimiento y  conciencia corporal   después de un trabajo postural mantenido. Pero básicamente estos grupos se nutren principalmente de pacientes que se han tratado con el Método Mézières y quieren continuar  con un trabajo corporal de mantenimiento. También están las personas que tienen pequeñas dolencias y no necesitan sesiones individuales

.¿Cómo la llevas a cabo?

Supongo que cada uno hace según se siente más cómodo… a mí me gusta al principio de las clases, pedir  la opinión de cómo están y de cómo les ha ido la semana e intento adaptar la clase a la demanda del día.  Intento pensar  en “global” y a partir de eso voy  trabajando las diferentes partes del cuerpo, como en Mézières. Por poner un ejemplo, no se está obligado a trabajar el hombro si los ejercicios que hemos hecho antes de cadera, ya han conseguido relajarlo. También  creo que es interesante observar la dinámica del grupo en general, si es un grupo de personas mayores que tienden a no tener ganas de moverse, pues hay que proponer ejercicios sentados o de pie, o  si hay alguna persona que trabaja demasiado rápido y que se para al  cabo de cinco movimientos esperando la continuación, le tocara adaptarse. Respetando lo máximo que se pueda ese tiempo de integración del movimiento y  de conciencia, durante el ratito de  descanso. La palabra, la reflexión y la expresión de las emociones y de las sensaciones ocupan un lugar tan importante como el propio movimiento. A mí en particular me gusta verbalizar la sensación obtenida después de cada ejercicio, pero hay personas que cuando están en el suelo les gusta “sentir” y no interrumpir la integración. De todas formas lo que  realmente importa es respetar ese tiempo de pausa y tomar conciencia.

También es muy interesante en este tipo de trabajo, es haberlo hecho antes nosotros. Es decir, cuando se pide un determinado movimiento, antes  se tiene  que haber experimentado en nuestro propio esquema corporal, para así poder dirigirlo correctamente. Se tiene que conocer de primera mano, lo que van a sentir durante y después del movimiento. Solo así se puede dirigir de forma justa, en práctica y en concienciación.

¿Que tipo de ejercicios haces?

Son ejercicios que he ido aprendiendo de las diferentes formaciones y cursos que he hecho, Son ejercicios sencillos, rigurosos y respetuosos con el cuerpo, que ayuden a sentir los efectos de un determinado moviendo, para  luego sentir y comparar. También uso material para la práctica de estos ejercicios. Me gusta mucho trabajar con formas y texturas diferentes, desde palos de madera, pelotas de distintos tamaños, corchos, etc., es increíble la variedad que se puede obtener si uno es un poquitín creativo.

¿Y el resultado?

Pues es altamente recomendable, porque hay muchas personas que no les gusta la gimnasia tradicional por ser muy difícil para ellas y en estos grupos se les ofrece una oportunidad para trabajar el sistema osteo muscular, sin dejar de lado la reeducacion postural que hacemos, ya que estamos trabajando con  los sentidos propioceptivos. Es interesante comprender que no se va a muscular como en los gimnasios porque eso es acortar el músculo y por lo tanto apretar las articulaciones. Lo que pretendemos es hacer trabajar el musculo en el gesto justo y así encontrar tonicidad sin acortamiento. A parte está, y no hace falta ni nombrar todos los beneficios asociados que conseguimos  con la relajación y con la conciencia respiratoria.

This gallery contains 9 photos