Tu cuerpo, un todo.

Pedagogía Corporal


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Con octubre empezamos los grupos…

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Se me ocurre para empezar, proponer un sencillo ejercicio a ver como andamos de  ese sexto sentido corporal al que llamamos propiocepción o conciencia corporal.

Solo necesitamos un papel y un lápiz. Cerramos los ojos y nos dibujamos. Si¡  a nosotros, nuestra forma, nuestro cuerpo.

Siempre hay protestas porque el sentido de la vista nos orienta, pero también nos engaña. No tenemos que juzgar ni ser críticos con el resultado.

Venga, abrimos los ojos y … a todos nos sorprende lo que vemos. Solo es información. Información de como percibimos nuestro cuerpo, de  que partes están mas conscientes y de cuales no. La observación es un punto clave en este trabajo. Porque eso nos ayuda a reflexionar sobre  nosotros mismos.

Es importante tenerlo en cuenta a la hora de los ejercicios, ya que  cada sensación nueva que tengamos  creará una nueva conexión entre nuestras neuronas y  nuestros músculos. Si conseguimos mejorar la información sensorial que llega al cerebro, mejorará nuestra postura y nuestros movimientos cotidianos obtendrán mas fluidez y armonía.

Bueno,  acabamos de comentar lo que hemos dibujado y empezamos con el trabajo corporal.

“¡¡Oído-Cocina¡¡”  ya sabemos algo mas de nosotros, tememos unos datos que antes no conocíamos.  Mas tarde,  al final de la clase volvemos a comparar…

Otro día repetimos  a ver que pasa,  a ver que nos muestra el papel.

🙂 🙂

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Vuelve el taller Aprendiendo de nuestras Emociones este 5 de octubre

En este taller, el Espacio Cultivarte aporta pautas que nos ayudan a encontrar nuestra manera de interactuar positivamente con nuestras emociones, canalizarlas y aprovecharlas para ser seres humanos más equilibrados y felices.

Este taller se impartirá el próximo sábado 5 de octubre en horario de 16 a 21 horas, por las socias fundadoras del Espacio Cultivarte, Mercedes Pappaterra y Rafaela  Navarro psicoterapeutas en  Analistas Transaccional y  con la coordinación de  Laura Acuña, psicóloga holística y terapeuta en Flores de Bach.

Coste de participación 60 euros.

Inscríbete e infórmate llamando a los telefónos: (34)60 90 09 587, y (34) 63 99 58 152. Escríbenos a info@espaciocultivarte.com

Espacio CultivArte
Plaza Dr. Letamendi, 10, Piso 6, Oficina 19
08007 Barcelona
España


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Interpretar y tener dolor, ni normal ni aceptable.

ImagenGran parte de la población sufre dolores de espalda, por lo que este problema no es solo propio de los músicos.

Estos dolores, frecuentemente de origen muscular pueden ser  por diversas causas. Los músicos sufren estos dolores unidos a su practica instrumental. Los llamamos dolores funcionale , debido  frecuentemente a las  posiciones pasivas y demasiado estáticas que se ven obligados a permanecer. Lo que lleva directamente a las contracciones musculares largas y a veces constantes.

Ademas estas tienen la manía de transformarse en contracturas. De ahí que el dolor aparezca con mayor rapidez  cuando  se toca el instrumento.

El tratamiento sintomático va ir a la par con el trabajo corporal, osea será necesario actuar en el trabajo postural y gestual del instrumento para poder acabar con el origen del problema.

Las dos causas principales  de abandono de la practica instrumental son los bloqueos corporales  y los dolores,  ya que hacen desaparecer el placer  de la interpretación. Los que no abandonan se enfrentan  tarde o temprano a la cuestión del cuerpo y quizás esos hábitos ya lleven mucho tiempo instalados. Es por ello que la finalidad es despertar en el alumno una atención a las sensaciones corporales.  Es decir encontrar su sentido corporal. Ya que la corporalidad lleva directamente a la mejora de la musicalidad.

Resumiendo: Las tensiones encogen el sonido.

Es inútil buscar a musicalidad de un modo puramente intelectual, o en una búsqueda de la inspiración, estamos convencidos de que la encontramos en el cuerpo cuando  este funciona perfectamente en armonía con el instrumento. La mejora de los gestos y posturas contribuye directamente a  la mejora de la musicalidad.

 Un saludo 😉


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Un cerebro saludable

arturo goicoechea

El cerebro es la sede del gobierno del organismo. En él se representa una determinada concepción del mundo, del propio organismo y de la interacción entre ambos.

Como todos los recintos celulares, necesita oxígeno, alimento y seguridad para poder desarrollar su tarea: evaluar información, disponer una teoría probabilística del futuro y tomar decisiones en base a esa evaluación.

El cerebro habita un recinto seguro: el cráneo y sus cubiertas meníngeas. No contiene nociceptores: neuronas capacitadas para detectar agentes y estados físicoquímicos letales: temperaturas extremas, tirones, compresiones, ácidos. Por eso podemos pincharlo sin que el individuo sienta dolor. “El cerebro no duele”, se dice. Es una afirmación tramposa. El cerebro, en realidad, duelea. Es el único órgano capaz de hacerlo, al igual que el pulmón es el único órgano capacitado para oxigenar la sangre, el hígado para desintoxicarla y el riñón para filtrar lo innecesario.

Las neuronas del cerebro, como…

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Articulo de BBC Mundo que explica que existe cierta relación en tener una buena postura y sentirse mejor.

Esqueletos

Ahora un nuevo estudio lo confirma: una buena postura no sólo nos hace vernos mejor, también parece tener beneficios médicos.

La investigación de las universidades del Sur de California (USC), Estados Unidos, y de Toronto, Canadá, encontró que una mala postura no sólo causa una mala impresión, también puede hacernos físicamente débiles.Por el contrario, dicen los científicos en Journal of Experimental Social Psychology (Revista de Psicología Social Experimental), enderezar la columna y adoptar una postura dominante reduce nuestra sensibilidad al dolor.

Tal como explica el doctor Scott Wiltermuth, profesor de organización gerencial de la USC, estudios en el pasado han mostrado que adoptar una postura dominante puede cambiar los niveles hormonales del individuo e incrementar su propensión a tomar riesgos.

El profesor Wiltermuth se dedica a investigar cómo los individuos se comportan e interactúan en grupos y parejas y como la dinámica interpersonal impacta sus funciones.

En el nuevo estudio deseaba ampliar las investigaciones sobre el poder psicológico de la postura corporal, para observar si ésta también puede tener un impacto físico, en particular si puede influir en la sensibilidad al dolor.

Cambio hormonal

Junto con la doctora Vanessa Bohns, experta en conducta organizativa de la Universidad de Toronto, llevaron a cabo dos experimentos en los que los participantes debían adoptar tanto poses dominantes como sumisas y neutrales mientras eran sometidos a una fuente de dolor.

“Aunque la mayoría de la gente nos encogemos como un ovillo cuando nos duele algo, el estudio sugiere que deberíamos hacer lo opuesto”

Dr. Scott Wiltermuth

También debían llevar a cabo una prueba para medir su fuerza de agarre.

Los experimentos se llevaron a cabo tanto con los participantes solos como acompañados de una pareja con la que debían interactuar.

Los científicos encontraron que los participantes que adoptaron poses dominantes mostraron mayores umbrales de dolor que los que adoptaron poses sumisas o neutrales.

Y no sólo eso, dicen, los resultados mostraron que la postura también tiene un impacto en la interacción personal.

“Los participantes que interactuaron con una pareja sumisa mostraron un umbral de dolor más alto y una mayor fuerza de agarre que los participantes que interactuaron con una pareja dominante”.

Los científicos creen que el efecto se debe a que enderezar el cuerpo tiene un impacto en los niveles de hormonas vinculadas al dolor.

“Aunque la mayoría de la gente nos encogemos como un ovillo cuando nos duele algo, el estudio sugiere que deberíamos hacer lo opuesto” afirman los investigadores.

“De hecho, el estudio sugiere que encogernos en un ovillo podría hacer la experiencia de dolor más poderosa porque te hace sentir que no tienes ningún control sobre tus circunstancias, lo que a su vez intensifica la anticipación del dolor”.

“En lugar de esto, trate de sentarse o pararse derecho, inflando su pecho y expandiendo su cuerpo”.

Estas conductas, dicen los investigadores, pueden crear una sensación de poder y control que a su vez hacen al proceso más tolerable.

Los científicos creen que la postura expansiva podría ayudar a elevar los niveles de testosterona, que está asociada con una mayor tolerancia al dolor, y disminuir los niveles de cortisol, la hormonal asociada al estrés, lo cual podría hacer la experiencia menos estresante.

Tal como señala el doctor Wiltermuth, estos resultados sugieren que mantenerse erguido y “con la frente en alto” también podría tener un impacto en el dolor emocional.

“Es posible asumir que las posturas dominantes nos ayuden para que cuando recordemos un evento emocional angustioso sea menos doloroso”.

Y como la postura de la gente que nos acompaña también parece tener un impacto, los investigadores sugieren que quizás los médicos y trabajadores de salud deberían adoptar posturas más sumisas ante sus pacientes, en particular a quienes deben someterse a procedimientos dolorosos.

De esta forma, dicen, podrían disminuir el estrés del enfermo y quizás hacerlo menos susceptible al dolor.


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LA FIBROMIALGIA SI TIENE SOLUCIÓN.

Un testimonio de Rafaela Navarro del Espacio Cultivarte, una persona que se dio cuenta que la clave estaba en “cultivar” cuidados.

 

A modo de introducción y para situarnos veremos algunos datos de la fibromialgia en España. Es conocida como una de las enfermedades ocultas del siglo XXI pese a su influencia en la calidad la vida. No en vano, en España, padecen fibromialgia, o fatiga crónica, cerca de 1 millón de personas. Según afirma Benigno Casanueva, autor del primer tratado sobre fibromialgia que se edita en España, “no existe un perfil característico del paciente” pero se conoce que “un alto porcentaje de personas afectadas son mujeres jóvenes, de entre 30 y 50 años”.

Lo que si está claro es que la fibromialgia está  considerada como la principal causa de dolor crónico generalizado y afecta, aproximadamente, a un 2 por ciento de la población, con una frecuencia de un 4,2 por ciento en las mujeres y un 0,5 en los hombres. Casanueva precisa que “la fibromialgia es la segunda enfermedad reumática más compleja, por detrás de la artritis reumatoide”.

Tópicos sobre la fibromialgia

Sobre ella se suele decir que “no se cura”. Muchos médicos indican que la única solución es medicarse, y aceptarlo, no hacer nada. Esto a pesar de que una persona con fibromialgia suele tener una vida marcada por bajas laborales, estado anímico bajo, insomnios o sueño no reparador, inapetencia, susceptibilidad, baja autoestima, dolores que le acompañan en cada actividad que realiza, tristeza, y expresiones como “voy que me arrastro” o “no doy para más.

Testimonio de Rafaela Navarro

Psicoterapeuta de Análisis Transaccional y socio fundadora del Espacio Cultivarte.  Padeció fibromialgia durante aproximadamente  20 años.  El primer año después de la crisis fue tratada por un neurólogo, con penicilina, y otros medicamentos que no recuerda. Al año me fue a ver a sumédico de cabecera desesperada.  Él  fue el que le dijo que parecía una enfermedad reumatológica llamada fibromialgia que a veces se acompañaba con una sensación de agotamiento llamada “fatiga crónica” que se estaba empezando a hablar de ella… “no vas a morir por esta enfermedad, pero si morirás con ella”, sentenció.

Pregunta: ¿Por qué acudiste al médico?

Respuesta: Me quedé con una gran rigidez, mis articulaciones no tenían movimiento, el dolor era horrible, no podía ni salir del coche, ni levantarme de la mesa donde estaba cenando.

P.Cuéntanos tu periplo.

R.Antes de tener esta crisis tuve avisos, que yo no atendía. Me tomaba una aspirina y seguía. Estaba cansada, y pensaba que era por la primavera, o por el otoño. Trabajaba mucho y además “era muy nerviosa”, según el diagnóstico de los médicos.

El fin de semana antes de “la 1ª crisis” estuve en cama, no me podía mover, tenía mucho dolor y cansancio, pensé que de nuevo había cogido una “viriasis”. El lunes fui a trabajar (no podía faltar mi responsabilidad me lo prohibía). Pero lo pasé fatal: si me arrodillaba o sentaba, me tenían que ayudar a levantar. Yo sola no podía, imposible. Me vinieron a buscar por la noche al trabajo (porque aguanté todo el día) no podía salir del coche, me tuvieron que sacar, en la mesa a la hora de la cena no pude levantarme, la rigidez, el dolor el agotamiento era horrible… Me llevaron de urgencias y empezó el calvario.

Salí de allá caminando sin dolor (por el calmante) pero como una anciana de 200 años. A partir de ahí visité a un endocrino con sus correspondientes pruebas.  Todo estaba bien. Otro médico que me trató por reuma en la sangre (tratamiento de penicilina, un año más o menos). Después el neurólogo un año hasta que me cansé. Después de hablar con mi médico de cabecera empecé a negar que estaba mal “yo podría resolverlo” “yo era fuerte, lucharía” total no tenía nada.

Durante unos 10 años lo negué.  Cada día tomaba el termalgil, aspirinas etc. Hasta que hace aproximadamente 10 años tuve “la segunda gran crisis.” Esta sí me hizo parar, no podía luchar, me quedaba paralizada, el cansancio, los dolores, la tristeza, el miedo, la impotencia de no poder eran tremendos. Me sentía en muchos momentos enfadada porque yo ya no era la mujer fuerte que podía con muchas cosas, por no decir con todo.

Volví a mi médico de cabecera, me dijo lo que era en seguida y entre otras cosas me mandó  depresivos cosa que me enfadó mucho y se lo dije (algo poco habitual en mí) y me sugirió que me fuera a ver  un reumatólogo, así lo hice.

Tomé una decisión: dejar de negar la enfermedad, dejar de luchar contra ella… lo mejor que pude hacer fue aceptarla y aprender de ella.  ¿Aprender de ella os preguntareis? Pues encontré personas que me acompañaron, no fue fácil, romper con hábitos y creencias mantenidas durante tantos años.  Sin embargo, he aprendido  y sigo aprendiendo a cuidarme, hago ejercicio, cuido mi alimentación, medito, hago ejercicios de respiración, nado, duermo mis horas, busco la manera de tener espacios para hacer lo que me gusta… y diréis: “esta mujer tiene que tener mucho tiempo libre”, y la  verdad es que tengo muy poco.

A través de la fibromialgia he  aprendido a escuchar mi cuerpo, él me habla, me avisa, el dolor me está diciendo qué emoción no he tenido en cuenta, nuestro cuerpo es muy sabio solo tenemos que aprender a escucharlo.

Porque al fin y al cabo para llegar a la fibromialgia o la fatiga crónica uno de los componentes básicos  es el no tenernos en cuenta, no escucharnos, creernos súper-mujeres o súper-hombres y lo que no hemos aprendido  es a amarnos (sin sentimos egoístas)

P. ¿Cuál es la diferencia entre fibromialgia y Fatiga crónica?

R. Yo la definiría por mi vivencia con las dos: Fibromialgia; un dolor intenso en unos puntos concretos del cuerpo, que pueden ir variando, dependiendo del  día. La intensidad del dolor puede variar, puede ser como de unas agujetas constantes o de un gran dolor acentuado por cualquier movimiento. También hay cansancio, ¡cómo no, el dolor agota!

Fatiga crónica; agotamiento total, no tienes fuerza ni para levantar un vaso de agua, ni la cuchara, no hay energía, para mí era lo peor, me sentía como una ancianita de 200 años. Hablar era un esfuerzo demasiado grande

P. ¿Qué piensas de estos síntomas?

R.Pienso que tienen un componente emocional muy importante. Las personas que los hemos padecido y que los padecen so,ps personas muy exigentes con nosotras mismas. Que no sabemos decir “No” sin sentirnos culpables.

P.¿Cómo lo viviste?

R.Como he comentado antes primero negándola y la segunda vez utilizándola para aprender sobre mi misma (toda una experiencia y sigo en ello).

P. ¿Te sentiste apoyada por tu entorno?

R.La primera vez por nadie, no sabían, pero ni yo misma  me apoyaba no sabía tampoco lo que pasaba, la segunda encontré sobre todo a una persona que fue mi compañera de viaje, ella me enseño a cuidarme, me dio los permisos que yo necesitaba para empezar a “gatear” en esta nueva experiencia. Me sentí cuidada y apoyada por ella. Mi familia hacia lo que podía, porque seguían sin comprender

P. ¿Qué pensaban de tu situación?

R. Al principio no lo comprendían, ni me comprendían. Yo seguía trabajando, tenía que coger alguna baja, pero no entendían… hasta que en la empresa buscaron información y a partir de ahí hubo algún pequeño cambio.

P. ¿Sufres actualmente de fibromialgia?

R.Bueno, yo digo que soy” exfibromialgica”  Con la Dra. (reumatóloga) que me lleva, hace unos años que no hablamos de la fibromialgia, es como si no estuviera en mi vida, sin embargo si es cierto que hay momentos que tengo algún dolor… ¿Quién no, verdad? Lo importante es que no paraliza mi vida, escucho mi cuerpo, lo mimo, busco y encuentro lo que tengo que hacer. Hay una complicidad entre mi cuerpo y yo… el habla como sabe y yo lo escucho

P. ¿Qué hiciste para curarte? Al principio hice muchas cosas. Pongo como ejemplo:

R.Medicina alopática, que me indicó: Antidepresivos, antiinflamatorios, somníferos etc.Tomé los antidepresivos poco tiempo porque yo no estaba deprimida. Los antinflamatorios los tomaba en los momentos de crisis, y los somníferos también una temporada para poder descansar cuando dormía.

Medicinas Alternativas. Contacté con un naturópata que me ayudó con la alimentación. Me dieron minerales que mi cuerpo necesitaba (sigo tomando algunos), una terapia personal (un trabajo de crecimiento personal), masajes de varios tipos, siendo el método Mezieres junto a Ma. Angeles con quien he encontrado una gran ayuda  (busqué hasta que encontré el que me gustaba y ayudaba a estar mejor) natación, caminar, acupuntura.

Estudiar, leer sobre esto. Trabajo terapéutico. Alimentación. Meditación. Conversaciones amables. Masajes. Vida creativa. Cuidarme. Quererme.

-¿Qué le dirías a las personas  que padecen estos síntomas?

R.Que hay opciones para mejorar, no creer a los que lo digan que no os curareis de este síndrome, os podéis curar, podéis salir adelante, podéis hacer una vida normal. Sois valientes, capaces, valerosos, exigentes, responsables, perfeccionistas, luchadores… sin embargo hay algo que tenéis que aprender:  a teneros en cuenta, a ser pacientes,  a escucharos, a mirar hacia adentro, a expresar vuestras emociones, a decir no, en definitiva a amaros.

Rafaela Navarro. Psicoterapeuta en Análisis Transaccional. Padeció de fibromialgia y hoy día, entre su experiencia personal y su profesión está ayudando a personas a superar este síndrome